Dolor... eso es lo que siento al verte sufrir. Pasan los días y veo que no te puedo hacer feliz, que tal vez en algún momento conseguí que lo fueras pero ya no se como hacerlo. Duele ver como dices que te quieres morir, eres mi vida y si tu no estás... no sabría como explicarlo, no quiero vivir en un mundo en el que no existas tú.
Siempre he dicho que marcaste un antes y un después en mi vida. Y es que después de ti, mi vida cambió, cambié yo, cambió todo. Mi mundo se volvió como eso que dice la gente, que parece que estés volando en todo momento y yo no me lo llegaba a creer. Tú me enseñaste a amar, me enseñaste a vivir y a disfrutar cada momento, cada segundo, cada latido del corazón.
Desde que te fuiste, desde que te perdí, he llorado todo lo que se podía llorar, ya no me quedan lágrimas y pienso que es peor así, porque ya no puedo ni desahogarme llorando. Mi corazón se ha cansado de latir.
Lo que más me duele es que no puedo hacer que tú seas feliz, porque veo que estás sufriendo. Ya no me importa ni mi propia felicidad, sólo quiero que seas tú feliz. Y si ella volviese y tú así fueras feliz, no me opondría, me conformaría. Porque me da igual quien sea que te haga feliz, me gustaría, de verdad que me encantaría, ser yo esa persona, pero supongo que no se puede. Yo seguiré intentando sacarte sonrisas cuando me dejes hacerlo, y seguiré intentándolo, aunque duela.
No hay comentarios:
Publicar un comentario