No soy nada mirando hacia el inmenso mar, cada día siento más aún que no soy nada para ti, que no soy nada para nadie, pero los demás me dan igual. Sólo me duele el no ser nada para ti, porque una vez fui alguien en tu vida.
¿Sabes lo que duele no ser nada para quien es tu todo? Es un dolor inexplicable, es una espina que se clava en el pecho y no te deja respirar, es un puñal que se clava en el corazón impidiendo que lata. Es todo y a la vez nada, es un dolor tan profundo que no hay palabras para llegar a describirlo. Es llegar a llorar sin lágrimas, despertar y llorar, irte a la cama y seguir llorando. Es perder las ganas de sonreír, las ganas de intentar, de luchar, de vivir... Es querer desaparecer como si nunca hubieses existido, sólo para dejar de sentir ésto, es intentar aún así, que la otra persona sea feliz aunque tú nunca jamás lo pudieses lograr. Es como un día de lluvia en verano en soledad, es salir a la calle deseando que te caiga un rayo sólo para saber si serías capaz de preguntar por mi. Es peor que nunca haber existido, peor que todo. Yo perdí las ganas de soñar, de dormir, de comer, salir, perdí las ganas de sonreír, perdí mi propia esencia, te lo di todo y me quedé sin nada.
Es inexplicable, sólo he dicho un poco de todo lo que es eso, sólo un poco, no se si me habrá entendido alguien, pero también es algo que me da igual. Lo único que me preocupa ya... eres tú.
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